Sería
exagerado decir que se puede ganar una pelea desde la esquina; la responsabilidad de la victoria y de la derrota recaen únicamente sobre el púgil.
Empero las palabras justas en el momento adecuado por parte del
equipo, pueden convencer al boxeador de que es posible , insuflarle
el último aliento, y por supuesto ayudarle a ver las debilidades
propias y ajenas que se ven mejor desde fuera. El entrenador debe enseñar, motivar e inspirar.
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Forget the boxing, fight the man!